lunes, 4 de junio de 2012

Terrorismo fraticida

Cortar, sustraer y privar al puente Duarte, un puente colgante, del soporte de sus cables de acero es sin lugar a dudas una felonía tan baja como el propio terrorismo. 

Nuestro puente Duarte, creado en el 1955, fue víctima de tal capacidad de inventiva para los despropósitos de mentes sin oficio. En nuestro país, he visto robos de cables de comunicaciones, tapones de cloacas, el erario público, monumentos completos para ser fundidos, señales de las calles, plantas ornamentales en las calles, vehiculos privados que son asignados por las mismas autoridades oficiales (llamadas a combatir dichas prácticas) a sus queridas, posiciones políticas elegidas por el pueblo, juicios, rios, partes humanas, llamadas telefónicas, sistemas de televisión, la mujer del projimo o viceversa y la lista completa seria verdaderamente extensa. 

Sin embargo, desarmar un puente para robar su acero dejando dicha estructura funcional solamente en apariencias causando una tragedia con un saldo de vidas incalculable se constituye en un acto TERRORISTA, pero uno más vil, uno contra la propia patria, terminando en ser TRAICION contra sus propios conciudadanos. Ni hablar de la verguenza internacional, inscribiendo esa hazaña en nuestra historia y su costo en ingresos por los turistas que no recibiriamos.

Espero que se haga justicia contra estos terroristas, por demás traidores y enemigos de la humanidad.

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